jueves, 23 de septiembre de 2010
Las 7 menos 9 minutos.
Yo no escogí enamorarme de ti. Pero la primera vez que te besé, en el mar, nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo, y fue increible . La hora exacta de ese beso eran las 7 menos 9 minutos y quité la pila del reloj, para que se quedara marcada para siempre , parada. El minuto exacto en el que me besaste, está metido en un reloj. Ya nunca sé que hora es, pero me da igual y desde entonces miro constantemente el reloj, ese reloj, que contiene el momento más preciado de cuanto a amor se refiere.
Los músculos de la cara.
He leído en un artículo de Internet, que cuando nos reímos utilizamos quince músculos de la cara. Aunque no nos demos cuenta, quince músculos se mueven a la vez. El mismo artículo decía que cuando gritamos, usamos trece músculos. Y cuando andamos en bicicleta nueve. Al parecer, cuando besamos a alguien es cuando más músculos se mueven: treinta y cuatro músculos. El artículo no lo decía, pero existen muchas clases de besos. Besos de pasión, besos de amistad, besos que no dicen nada... y otros que lo dicen todo. Quizá por eso un beso signifique tantas cosas. Porque después de darlo, no es necesario hablar.., está dicho todo.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



